hacker argentino
Escrito por admin el 3 Agosto 2009 – 15:06 -
¿Cuánto puede tardar un desconocido en acceder a las claves bancarias, los correos personales, los documentos de trabajo y los movimientos registrados de una persona? una computadora hogareña conectada a internet es atacada un promedio de 50 veces Cada noche por virus, hackers y programas maliciosos que circulan por la red, y que pueden otorgar a otro el acceso total a la PC y sus contenidos. Especialistas en seguridad informática y en sistemas hablan sobre el estado de situación y el desconocimiento de los usuarios. La historia del primer hacker entrerriano. La carrera frenética de la tecnología. Crónicas de un futuro que llegó hace tiempo.
¿Podemos empezar con una historia romántica? Después, como suele suceder, la cosa se pone fea. Marzo de 1983, en una dependencia de la Policía Federal:
un entrerriano de 24 años espera instrucciones para iniciar su demostración.
“¿Adónde quieren viajar?”, pregunta. “A cualquier lado, pibe, no te hagás el vivo”. El interrogado entonces toma el télex (antepasado del fax) y procede:
cuatro pasajes para Europa, como para que los dos comisarios puedan llevar a sus mujeres al viejo continente por una empresa decente. La confirmación llega en menos de un minuto. “Ya pueden pasar a buscar los tickets por la sucursal de Lufthansa”, anuncia. Los policías se miran. No entienden nada, pero hay que verificar. Y cuando les dan los pasajes, entienden menos que nada. ¿Dónde está el delito? ¿Se lo puede acusar de brujería?
La leyenda dice que la División Computación -Delitos Informáticos- de la Policía Federal Argentina se creó en 1946, pero que intervino por primera vez en un caso cuando apareció Yuyo Barragán. Raúl Horacio Yuyo Barragán, considerado por muchos como el primer hacker de Argentina, nació en el seno de una familia modelo de Concepción del Uruguay. En 1978, a los 21 años, trabajaba como gerente de la sucursal Concordia de Aerolíneas Argentinas cuando descubrió que la terminal de télex que usaban para las ventas -conectada en forma directa por cable coaxil a Santa Fe- servía para mucho más que para hacer su trabajo. Un día le llegó un pedido de varios pasajes juntos: los tickets debían ser entregados en Londres, tenían como destino Buenos Aires y debían ser pagados en Concordia, pero la comunicación con la sede principal de Aerolíneas, en Capital Federal, estaba cortada. Barragán, que cobraba comisión y no quería perder la venta, decidió probar sus habilidades con el télex, y salteó la conexión local. Buscó en las guías de tráfico aéreo los códigos y claves que necesitaba, se comunicó con el Sistema Internacional de Comunicaciones Aeronáuticas (SITA), hizo la reserva con los datos de Aerolíneas, y a los pocos minutos tuvo la confirmación. Ese día no perdió la venta de los pasajes, pero posiblemente ya no le importaba:
había descubierto la puerta de entrada al sistema. Desde entonces, y más después de su despido (en 1979), Barragán se dedicó a explotar y vivir del rédito de sus habilidades. Comenzó a generar pasajes -a través de Aerolíneas primero, y por otras empresas después- para venderlos a mitad de precio.
Lo descubrieron por primera vez en 1982, cuando pidió un pasaje de Rosario a Tel Aviv por KLM, y huyó a Brasil. La historia que sigue es larga, y está plagada de leyendas increíbles. Su primera detención en Argentina fue la de 1983, por causa de un Rólex que había recibido como pago y que llevó a reparar: no pudo justificarlo con una factura y, acosado por la Policía, tuvo que demostrar cómo se ganaba la vida. Así lo hizo, como se relata al inicio, pero no fue esa la causa que lo llevó a la Unidad 16 de la cárcel de Caseros en abril de 1994, a partir de un pedido que ofició el juez Juan José Galeano. El magistrado solicitó para Yuyo prisión preventiva cuando investigaba un caso que involucraba a los integrantes del grupo Los Pericos:
“Ellos hicieron en el 93 una gira por América: viajaron de acá a Caracas, a Miami, a Chile y el regreso. En Caracas descubrieron que los pasajes que usaban eran robados y se inició una causa. El representante de ellos dice que yo le vendí los pasajes, y acá estoy”, les explicó el mismo Barragán a los periodistas Raquel Roberti y Fernando Bonsembiante durante su arresto en Caseros. En la causa en la que Galeano reconoció su modus operandi, Yuyo nunca renegó de las habilidades que poseía; simplemente, insistió con un argumento de fuerza: él no necesitaba revender pasajes robados, porque no valía el riesgo. Estaba claro que le convenía más seguir su método tradicional de conseguir pasajes nuevos y venderlos. Pablo Andrés Urbano Hortal, entonces representante de Los Pericos, identificó a Barragán en la rueda de reconocimiento como la persona que le había vendido los pasajes.
Sin embargo, otro miembro del grupo que estuvo en el momento de concretar la
operación, no pudo reconocerlo.
Que el disco que editaron Los Pericos en 1993 -el año que los agarraron con los pasajes truchos en Caracas-, se haya llamado Big Yuyo, puede que haya sido una infeliz coincidencia. Lo que no se puede dudar, es que a Yuyo sus colegas lo consideran un grande: “Lo que hizo es reloco. ¡Desde Argentina, cuando ni se hablaba del magiclick! Es un pionero. Y es más valioso porque no hay registro de que otra persona haya hecho por entonces algo parecido en ningún lugar del mundo; a lo mejor ser único lo puso en esta situación tan difícil. Pero sobre todo, lo que hay que rescatar es el hacking: él pudo hackear un sistema sin nada”, decía El Chacal -otro veterano del hacking argentino- a los autores del libro Llaneros solitarios. Hackers, la guerrilla informática. “El peligro -advertía El Chacal- es que lograrlo te hace sentir poderoso, y el poder es adictivo.”
Actualmente trabaja para diferentes entes gubernamentales de diferentes países. En esta foto se lo ve en su aparición en el programa de Susana Giménez.

FUENTES
http://www.laprensafederal.com.ar
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